QUÉ ES CITAA

Centro Integral Terapéutico de Acompañamiento en Adopciones

C.I.T.A.A. es un espacio de encuentro destinado a acompañar los procesos de adopción en cualquiera de sus fases: el deseo, la decisión y la inscripción al registro de adoptantes. La espera, la vinculación, la convivencia cotidiana de la familia y la búsqueda de la historia de origen del niño, niña o adolescente.

Está conformado por un equipo interdisciplinario de profesionales con experiencia en adopciones, asegurando un abordaje integral de la temática.

Es un espacio pensado para Acompañarse, Aprender, Compartir, Contenerse, Escucharse, Fortalecerse, Informarse, Pensar, Reflexionar, Resolver…

Porque pensamos a la adopción más allá de una institución jurídica, como: la posibilidad de construir lazos entre dos deseos: deseo de ser hijo y deseo de ser padre. Entendemos la adopción como un proceso recíproco, donde los padres adoptan a los niños siempre y cuando, los niños adopten a esos padres.

Padres que ya han tomado la decisión de ahijar un sujeto: niño, niña o adolescente, que ya posee lugar simbólico en el psiquismo del pretenso adoptante, lugar generado por el deseo. No coincidimos con el imaginario social que conceptualiza la adopción como un acto de bondad o caridad por medio del cual se salvará a un niño, ni como la solución cuando se acaba la última esperanza de hijo biológico. Por el contrario, y ampliando nuestro marco conceptual, consideramos que el deseo de un hijo genera un lugar dentro del espacio psíquico creado por cada sujeto desde su historia. Es un lugar simbólico, como lo son los lugares de padre y madre, y existe más allá de quien lo ocupe y aunque el padre y madre de origen no estén presentes.

Pensarse como padres adoptivos conlleva un proceso de resignificacion, más aun cuando las personas han optado primero por un hijo biológico y por diversas circunstancias no pudo darse. Renunciar al hijo biológico y dar el espacio para la entrada y aceptación de un hijo/a adoptivo, diferente, real y desconocido en sus orígenes, es un proceso complejo que requiere poner en juego recursos personales, de pareja, familiares y sociales.

Porque tener un hijo implica no sólo un deseo y una decisión; también, muchos cambios: Amor, Elaboración, Entrega, Escucha, Organización, Proyectos, Renuncias, Resignificación, Respeto, Responsabilidad…

Existe una tendencia a pensar la maternidad/paternidad biológica de manera idéntica a la adoptiva, sin embargo en la filiación adoptiva se observan ciertas particularidades como por ejemplo: una reciprocidad adoptiva, un proceso evaluativo, un pasaje de lo íntimo y privado a lo público y entre otras vicisitudes, el acompañamiento de la historia de origen del niño, niño y adolescente. Aspecto no menor, dado que en la normativa vigente existen artículos que velan por el derecho a la identidad y derecho a ser informado sobre sus orígenes. Temática tan importante que, para la selección de los pretensos padres tienen en cuenta, entre otras cosas, el respeto asumido frente al derecho a la identidad y origen del niño, niña o adolescente. Es de fundamental importancia, tanto la identidad como la historia del niño (que integrará una familia adoptiva) para la construcción de su psiquismo de manera sana.

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